A veces solo hay que respirar

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Hay días o momentos que no son fáciles, que quisieras que ya terminaran. Pero mientras estás en esas ideas, ya está pasando. Estás tan clavada en ello que ni siquiera lo notas. En mi opinión, todas las emociones son necesarias. El experimentar todas y cada una nos permite darle un valor a aquellas que consideramos más importantes o que deseamos experimentar más a menudo como la alegría. Son el condimento de la vida. No todo es rosa, lo sé, pero esos momentos de inmensa felicidad nos motivan a generar experiencias que la promuevan.

Y así como tenemos esos picos de dicha, los tenemos de tristeza, enojo, desagrado. Es normal, es parte del ser humano, se ha experimentado desde siempre.

Los factores son muchos, depende de la perspectiva de la persona. Uno de ellos es la alimentación, por las reacciones químicas que se generan en el organismo, es un detonador importante. Alimentos muy ácidos y procesados como la carne o los dulces, generalmente incrementan estados de ánimo bajos. Mientras que los alimentos vivos, ligeros y alcalinos como frutas y verduras promueven estados de ánimo altos como la serenidad y felicidad.

Otro factor importante es la lectura de las situaciones, tendemos a mirar las cosas de acuerdo a lo que nosotros creemos y pensamos, cuando la realidad es neutra. Lo que le da la intensidad a las situaciones es la emoción que le ponemos a ella.

Así, empaparte hasta quedar como sopa en un día nublado puede ser un momento de felicidad inmensa como un despertar o una experiencia terrible que termine en gripe. ¿La lluvia tiene la culpa de cualquiera de las dos situaciones? No, la lluvia no es responsable de lo que tu experimentas, de cómo lo decides experimentar.

Tampoco son situaciones buenas o malas, solo son situaciones que te invitan a aprender, a vivir. Insisto en que no es que estés feliz todo el tiempo, es experimentar cada situación al máximo. Si te enojas enójate, si estas triste y quieres llorar hazlo hasta que no quede una lágrima más. Es elegir ese momento de entrega ante la situación y cuando sientas que no puedes más. Respira.

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You can live without food for weeks; without water for days; without air for seconds
— Joshua Rosenthal, MScEd

Inhala profundamente hasta que tu abdomen se hinche al máximo, exhala lo más lento que puedas e inhala de nuevo. Sal de donde estás. Voltea al cielo, sal a ver las nubes, a veces, respirar es todo lo que necesitas. Este tipo de ejercicios calman tu mente y también tu alma. Te permiten reconectar contigo, a ver más claramente.

Hay momentos en que necesitas parar, un respiro, detenerte a observar, meditar y digerir lo que está sucediendo. Recuerda que todo pasa, todo es un cambio constante. Y la lectura de la experiencia, siempre depende de ti.

Marisela Céspedes

IIN Health Coach

www.mariselacespedes.com